Alergias alimentarias: ¿Cómo podemos identificarlas?

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Chubb
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que entre el 1% y el 3% de los adultos sufre alergias alimentarias. Esta incidencia aumenta en el caso de los niños, con un porcentaje que oscila entre el 4% y el 6%. Hablamos, por tanto, de un problema de salud bastante frecuente.

Cuando una persona que tiene alergia a algún alimento lo ingiere, su sistema inmunitario reacciona con una serie de síntomas. Estos pueden ser erupciones cutáneas, la inflamación de las vías respiratorias o algo mucho más grave que puede llevar a la muerte del paciente: el conocido como shock anafiláctico (estrechamiento de las vías respiratorias, descenso de la presión arterial, mareos, pérdida de conocimiento, etc.).

Cuáles son las alergias alimentarias más comunes

Los alimentos que pueden provocar una reacción alérgica son muchos, pero las alergias alimentarias más frecuentes son las causadas por la leche, los huevos, los cacahuetes, la soja, el trigo y los pescados y mariscos.

Alergia a la leche

La alergia a la leche de vaca es frecuente en los niños menores de 3 años (entre el 2% y el 3% la sufren). Después, tiende a desaparecer. También puede ocurrir que los pequeños sufran alergias a las proteínas de la leche de oveja, de cabra o cualquier otro mamífero.

¿Cómo podemos saber si alguien es alérgico a la leche? Los síntomas más comunes son: vómitos, dolor de barriga, urticaria, dificultad para respirar, tos, diarrea, ojos rojos e hinchados, cambio de color en las heces o cólicos.

Las personas que no pueden tomar leche deben ingerir alimentos ricos en calcio, como las verduras de hoja verde, zumos con calcio, legumbres o conservas de pescado.

Alergia a los huevos

La alergia suele ser provocada por la clara, pero lo mejor es no comer nada que lleve huevo, pues la yema y la clara están en contacto. Hoy en día es bastante fácil identificar los alimentos que llevan huevo o trazas de huevo.

Esta alergia tiene una prevalencia del 44% en niños menores de 5 años, se reduce hasta el 10% después de esa edad y baja a un 1% en la edad adulta.

Los síntomas se presentan a los pocos minutos de ingerir este alimento y empiezan por un picor en la boca y la garganta. Labios y párpados hinchados, urticaria, enrojecimiento de la piel, vómitos, diarrea y dolor abdominal son otros de los signos asociados a la alergia al huevo.

Los huevos aportan proteínas, pero si usted no puede comerlos, también encontrará ese nutriente en las legumbres, los lácteos, la carne o el pescado.

Alergia a los cacahuetes

Los frutos secos también son causa frecuente de alergias alimentarias, sobre todo los cacahuetes. En este caso pasa como con el huevo. Al no ser esenciales para llevar una dieta sana, se puede optar por productos igualmente nutritivos, como pueden ser las legumbres o la soja.

Con los cacahuetes hay que tener un cuidado especial, pues a veces se usan incluso para fabricar chucherías. Y las consecuencias de las reacciones alérgicas pueden llegar a ser gravísimas. Por tanto, si nadie puede asegurarle que un determinado alimento es cien por cien libre de cacahuetes, mejor evitarlo.

En España también hay muchas personas alérgicas a las avellanas, las nueces y las almendras.

Alergia a la soja

Los bebés son los más afectados por la alergia la proteína de soja. Si toman esta leche y son alérgicos, los síntomas son similares a los que ya hemos descrito para la alergia la leche de vaca.

Cuando un bebé es alérgico a la leche de vaca y a la de soja, el pediatra será el que le recomiende a los padres qué le pueden dar.

Alergia al trigo

Realmente la alergia al trigo no es muy común. Lo que sí es más frecuente es la celiaquía, es decir, la alergia al gluten. Esta proteína se encuentra en los granos de trigo, pero también en los de la cebada y el centeno.

Algunos de los síntomas más frecuentes en los niños son diarrea, dolor abdominal, irritabilidad, crecimiento lento y poco aumento de peso.

Alergia al pescado y al marisco

Generalmente, la alergia al pescado es más frecuente en países como España, donde consumimos habitualmente este alimento. Suele presentarse durante los primeros años de vida y afecta a entre el 12% el 14% de los adultos alérgicos. La alergia al marisco, en cambio, es más común en los adultos.

Los síntomas son similares a los de otras alergias alimentarias, pero esta tiene la particularidad de que incluso el vapor de la cocción puede perjudicar a las personas alérgicas.

Alergia a frutas y verduras

Las frutas y las verduras son sanas, pero también producen alergias. De las personas que sufren alergias alimentarias, el 33% lo son a las frutas y el 7% a las verduras.

Los melocotones, las fresas, las cerezas, las manzanas, el albaricoque, las peras, las ciruelas, las nectarinas, los kiwis, el melón, la sandía, la piña, el mango, las uvas o el aguacate son las que producen más reacciones alérgicas.

En cuanto a las verduras, las alergias más comunes son a los tomates, las zanahorias, la lechuga, la col, la berenjena o los pimientos.

¿Cómo se diagnostican las alergias alimentarias?

Si usted sospecha que puede tener alergia a algún alimento, debe acudir inmediatamente al médico. Este decidirá si es necesario derivarlo al alergólogo para que le realicen las pruebas pertinentes. Lo normal es que le hagan análisis de sangre y tests cutáneos.

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¿Existen tratamientos para las alergias alimentarias?

Cuando se confirma una alergia alimentaria, el único tratamiento posible es eliminar de la dieta los productos que producen la reacción inmunitaria. Además, hay que extrema la precaución con los alimentos procesados y leer detenidamente las etiquetas.

Fuentes:
Mayo Clinic
Healthy Children

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