¿Cuándo se considera embarazo de riesgo?

Autor
Chubb
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mujer en el hospital

Estar embarazada no implica que haya que cambiar radicalmente la rutina diaria. Normalmente, solo hay que tener cuidado con determinados ejercicios y vigilar más lo que se come. La excepción la encontramos cuando la futura mamá tiene un embarazo de riesgo.

En este caso, deben tomarse más precauciones y hacer controles más individualizados, pues pueden surgir complicaciones que pongan en riesgo la salud de la mamá, del bebé o de ambos durante la gestación o el parto.

Embarazo de riesgo: Causas y complicaciones

Oír las palabras “embarazo de riesgo” asusta a cualquier mujer, pero no indica necesariamente que vaya a ocurrir algo malo. La mayoría de las veces basta con seguir las recomendaciones del ginecólogo para que todo salga bien. ¿Por qué unas mujeres son más propensas que otras a tener complicaciones durante el embarazo? Para responder a esa pregunta lo mejor es listar los factores determinantes:

  • La edad de la madre. Tanto los embarazos en adolescentes como en mujeres mayores de 35 años aumentan el riesgo. Y, dado que cada vez retrasamos más la maternidad, el número de embarazos de riesgo va aumentando (las cifras están en torno al 10%).
  • Embarazos múltiples. Este factor puede ir relacionado con el anterior. Como las mujeres tienen hijos más tarde, muchas tienen que recurrir a técnicas de fecundación in vitro. Por tanto, las posibilidades de tener un embarazo múltiple aumentan.
  • La preeclampsia, es decir, la presión arterial alta y la presencia de proteínas en la orina durante el embarazo. Suele manifestarse a partir de la semana 20.
  • Operaciones previas, tales como cesáreas, cirugías en el útero o en el abdomen.
  • Enfermedades de la sangre, renales, de la glándula tiroides, autoinmunes, respiratorias o cardíacas.
  • Hipertensión.
  • Diabetes. Existe un mayor riesgo de aborto precoz.
  • Hipotiroidismo o hipertiroidismo.
  • VIH positivo.
  • Obesidad y sobrepeso. Puede ocasionar que el bebé sea demasiado grande y/o que la madre sufra diabetes gestacional.
  • Bajo peso de la madre. Las mujeres que con un IMC menor de 17 tienen más probabilidades de que el bebé nazca con bajo peso.
  • Anomalías en el útero o los ovarios.
  • El tabaco, las drogas y el alcohol.
  • Crecimiento del feto por debajo de lo normal. Normalmente se detecta durante el segundo trimestre, en la ecografía que se hace entre las semanas 18 y 20. Cuando el feto está por debajo de 10 se habla de crecimiento intrauterino retardado.
  • Colocación anormal de la placenta.
  • Sensibilización al Rh. Esta incompatibilidad se produce cuando la madre tiene Rh negativo y el bebé es Rh positivo.
  • Haber sufrido más de dos abortos.

Embarazo de riesgo: detección y síntomas

Como los factores son diversos, los embarazos de riesgo pueden detectarse antes o durante el embarazo. De ahí la importancia de llevar a cabo exámenes prenatales exhaustivos. No pueden faltar las ecografías, los análisis de sangre y de orina, el triple screening, la medición de los niveles de glucosa, los controles frecuentes de tensión arterial y de peso, el ultrasonido o el hemograma.

Asimismo, los test de ADN fetal en sangre, la amniocentesis o la biopsia corial ayudan a descartar anomalías cromosómicas o físicas.

No obstante, hay determinados síntomas que pueden indicar que está habiendo complicaciones. El sangrado vaginal, las contracciones precoces, dolores de cabeza frecuentes y fuertes, la pérdida de líquido amniótico antes de la semana 37, la disminución de los movimientos fetales, dolor al orinar o notar visión borrosa son algunos de ellos.

Corresponde al especialista indicar las precauciones a tomar. Estas pueden ir desde la administración de medicamentos hasta guardar reposo o adoptar cambios en la dieta y el estilo de vida.

Fuentes:
Clínica Mayo, consultado el 10 de abril de 2020
Natalben, consultado el 10 de abril de 2020
Webconsultas, consultado el 10 de abril de 2020

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Es importante tener en cuenta que esta información es solo para fines de información general. No constituye un consejo personal o una recomendación para ninguna persona o empresa de ningún producto o servicio.